Tipos de trastornos de personalidad

Hay muchos tipos de trastornos de personalidad y en los últimos años han ido tomando cada vez más importancia. Al principio eran considerados crónicos y difíciles de tratar, pero hoy en día presentan mejores expectativas.

Clasificación de los trastornos de ansiedad

Los trastornos de ansiedad se clasifican en tres grandes grupos: tipo A, tipo B y tipo C. Vamos a ver las características de cada grupo:

Tipo A

Son personas extrañas, excéntricas, tienen una tendencia general al retraimiento social y emocional.

En este grupo se incluyen los tipos de trastornos de personalidad paranoide, esquizoide y esquizotípico.

Tipo B

Son personas hiperemocionales, dramáticas, erráticas e impulsivas.

En este grupo se incluyen los tipos de trastornos de la personalidad antisocial, límite, histriónico y narcisista.

Tipo C

Son personas ansiosas y temerosas. Los tipos de trastornos de la personalidad son evitación, dependencia, obsesivo-compulsivo, pastivo-agresivo con actitudes negativas.

Tipos de trastornos de personalidad

Una vez conocidos los tres grandes grupos, vamos a detallar cada uno de los trastornos.

Trastorno paranoide

Este trastorno está caracterizado por la desconfianza y suspicacia profundas respecto a los demás, con excesivos litigios y una tendencia a mantener rencores.

La persona que lo sufre es sensible a los rechazos y reveses de la vida y encuentra indicios de conspiraciones en los sucesos más inocentes, atribuyendo significados ocultos amenazantes a comentarios o miradas inocentes.

La persona sospecha, sin base suficiente, ser engañado, explotado o dañado por los demás, cuestionando la lealtad o confianza de los amigos. En las relaciones sociales estas personas suelen ser extremadamente posesivas y celosas.

Trastorno esquizoide de la personalidad

La persona con un trastorno esquizoide de la personalidad se caracteriza por una indiferencia a las relaciones sociales que produce un extremo aislamiento, un deseo de permanecer apartado de los demás. En consecuencia, estas personas parecen frías e insensibles, puesto que son incapaces de mostrar simpatía por el sufrimiento o las emociones de los demás.

Estas personas eligen actividades solitarias, tienen nulo interés por las relaciones sexuales y no tienen amigos ni otro tipo de relaciones.

Trastorno esquizotípico de la personalidad

No se considera un trastorno de la personalidad en la CIE-10, sino como una variante de la esquizofrenia y es tratada como tal con fármacos antipsicóticos. Sin embargo, en el DSM-5, se le considera un trastorno de personalidad caracterizado por incomodidad acusada ante las relaciones cercanas, excentricidad, ideas referenciales, creencias extrañas y pensamiento mágico, lenguaje extravagante y manierismos que provocan dificultades para relacionarse con los demás.

El afecto de estas personas es limitado o inapropiado, con creencias perceptivas desacostumbradas que producen un discurso extraño y asociado con temores paranoides. Todo ello conlleva una ausencia de relaciones sociales.

Trastorno antisocial o disocial de la personalidad

Este trastorno consiste en una incapacidad para adaptarse a las normas sociales que deriva en muchas alteraciones. Son individuos impulsivos, irritables, incapaces de planificar su futuro, con tendencias a la mentira, violación de leyes, despreocupación de su seguridad y la de los demás y con irresponsabilidad en el cumplimiento de las tareas laborales.

Las características más preocupantes son la gran frecuencia de actos ilegales que cometen y la agresividad.

Los síntomas comienzan en la adolescencia o la infancia, presentando hurtos, vandalismo, crueldad con los animales, problemas escolares, etc. Esto conduce a una conducta agresiva y problemas laborales. Algunos pueden autolesionarse o tener problemas de abuso o dependencia del alcohol.

No establecen relaciones amorosas estables pero pueden tener muchas relaciones superficiales y efímeras.

Trastorno impulsivo o límite de la personalidad

Entre sus características se incluye un patrón de inestabilidad en las relaciones, que son intensas pero inestables, con idealización inicial de la pareja, aunque posteriormente aparecen sentimientos de rechazo.

Realizan esfuerzos frenéticos para establecer relaciones personales con cualquier persona, implicándose de modo exagerado en la relación para evitar el abandono.

La percepción de si mismo es también inestable, pasando de la hipervaloración a sentimientos de inutilidad. Presentan intensas sensaciones de vacío y soledad que intentan compensar con la relación con los demás.

También existen problemas de la identidad sexual y distorsiones de la imagen corporal que acaban provocando trastornos de la conducta alimentaria y gran variedad de cambios del estado de ánimo.

Las amenazas de suicidio y los episodios de autolesiones son frecuentes, así como también que tengan visiones paranoides de los demás, apareciendo episodios de ira inapropiada o con dificultades para controlarla.

Trastorno histriónico o histérico de la personalidad

Las características de este trastorno son sobreactuación y aparatosidad, centradas alrededor de la propia persona. Recurren frecuentemente al aspecto físico para llamar la atención, con muestras de autodramatización, teatralidad y expresiones emocionales exageradas.

El estado de ánimo es superficial y lábil, estando sujeto a cambios en respuesta a las más mínimas variaciones del entorno, siendo bastante sugestionables.

Las provocaciones sexuales y la teatralidad, junto con una necesidad insaciable de ser aceptados por los demás y recibir alabanzas, hace que mantener una relación con ellos sea difícil.

Trastorno narcisista de la personalidad

Esta categoría no es reconocida por el CIE-10 pero si en el DSM-5. Es un trastorno que a veces se diagnostica como trastorno histronico de la personalidad con las diferencias de que es un trastorno con una conducta impregnada de grandiosidad, tanto en la fantasía como en el comportamiento, sobrevalorando su propia importancia.

Tienen una necesidad de admiración considerándose como personas especiales y que solo pueden ser comprendidas por otras personas excepcionales, atribuyéndose derechos que no le corresponden.

Son emocionalmente fríos, que dificultan el establecimiento de la empatía con los demás. Habitualmente son explotadores, arrogantes y soberbios en sus relaciones interpersonales envidiando a otros o creyendo que los demás los envidian.

Trastorno ansioso o por evitación de la personalidad

Se caracteriza por una persistente hipersensibilidad a la valoración negativa, timidez, inhibición social, sentimientos de inadecuadación y miedo al rechazo.

Se exageran los riesgos y también la evitación de muchas de las circunstancias diarias. El afectado se describe como una persona con pocos amigos a pesar de su deseo de establecer relaciones sociales, con poco atractivo personal e inferior a los demás.

Trastorno por dependencia de la personalidad

La personalidad dependiente se caracteriza por una necesidad excesiva de ser cuidado y atendido, a través de un comportamiento sumiso y de excesiva dependencia a los demás, incapacidad para tomar decisiones y asumir responsabilidades y por su constante miedo al rechazo o al abandono.

Le cuesta iniciar o posponer proyectos o realizar actividades por su propia cuenta, decidir sobre actividades cotidianas sin demandar consejos.

Este tipo de personas buscan con urgencia a otras personas para que les proporcionen cuidado y apoyo, ya que se sienten incapaces de cuidar de si mismos.

Trastorno obsesivo o anancástico de la personalidad

Uno de los principales problemas de este trastorno es la separación entre la normalidad y lo patológico, puesto que  muchas de sus características son  consideradas socialmente deseables.

Es la presencia en exceso de estas características, la rigidez y lo atrapado que está el paciente en esas conductas lo que distingue a las personas responsables y maduras de los pacientes que tienen un trastorno de la personalidad.

Tienen una exagerada preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control de las emociones interpersonales, rigidez emocional y atención a los detalles.

Son inflexibles a la rutina y cualquier desviación en ella les provoca ansiedad e inseguridad.

Trastorno pasivo-agresivo de la personalidad

El diagnóstico no se establece en función de las conductas o rasgos, sino por la inferencia y la interpretación que se hace en relación a ciertos patrones de conducta.

El núcleo central está constituido por resistencia pasiva a las exigencias de la conducta adecuada y conducta negativista que se exterioriza por malhumor y discusiones habituales, realizando críticas habitualmente irrazonables con rechazo a la autoridad.