Tipos de contención a pacientes agitados

La contención a pacientes agitados es aquella que se realiza para conseguir que el paciente tenga una conducta adecuada, evitando situaciones peligrosas, ya sea para él mismo o el entorno. Hay tres tipos de contención: la verbal, la química y la física.

Para conseguirla, se puede emplear el diálogo, psicofármacos o correas de sujeción mecánica.

Tipos de contención

Contención verbal

La primera forma de contención debe ser la comunicación. Si la utilizamos bien, muchas veces se puede gestionar una situación conflictiva con la palabra.

Si detectamos que el paciente está alterado a tiempo, nos resultará más fácil utilizar la contención verbal. Tendremos que enfocarla a que el paciente nos cuente qué provoca su malestar y mostrar nuestro apoyo.

Otro tipo de contención verbal sería la utilización de órdenes, de esta manera se aporta seguridad al paciente, diciéndole qué debe hacer.

Contención química

La contención química o psicofarmacológica se basa en administrar fármacos al paciente agitado. Los más utilizados son las benzodiazepinas y los neurolépticos (levopromaicina, haloperidol, clorpromacina, cloracepato, risperidona, diazepam, etc.

Contención física

La contención física solo se debe utilizar como último recurso, cuando la contención verbal y farmacológica no han sido efectivas. Si la situación de agitación del paciente conlleva mucho peligro, también está indicado su uso.

Aún así, la contención física no implica poner las correas y olvidarse. Hay que hacer contención verbal y farmacológica a la vez.

La contención física puede realizarse de dos maneras: contención hecha por los miembros del equipo para contener al paciente agitado o bien el uso de correas de sujeción.

Al usar correas de sujeción, siempre hay que actuar con respeto, explicándole al paciente las razones por las que se lleva a cabo.

Cuando se realiza el primer tipo de contención física, es necesario la presencia de cinco personas: una se encarga de dar las órdenes y los otros cuatro inmovilizan.

Es importante revisar la correcta colocación de la contención frecuentemente y nunca dejar solo al paciente con la puerta abierta, ya que otros pacientes podrían abrir la contención.