Espondilitis anquilosante: causas, síntomas y complicaciones

La espondilitis anquilosante es una enfermedad del tipo espondiloartropatía inflamatoria que afecta progresivamente a todo el sistema musculoesquelético, aunque también puede afectar al corazón y a los ojos.

¿Qué es la espondilitis anquilosante?

Principalmente afecta a la columna vertebral, sobretodo a la zona cervical, lumbar y articulación sacroilíaca. También puede afectar a la cadera, hombros, rodillas, tendones y ligamentos, inflamación del iris (iritis) y de la úvea (uveitis) y valvulopatías cardíacas. En casos más graves puede presentarse junto a enfermedad inflamatoria intestinal y afectar a los pulmones y riñones.

Su debut suele producirse en la juventud, entre los 20 y 30 años y es más frecuente en hombres. Es una enfermedad que cursa con mucho dolor y este puede ser más acusado por la noche, por la mañana o después de permanecer un tiempo en reposo.

La espondilitis anquilosante afecta diferente a cada persona, las hay con menos síntomas y con periodos de remisión y otros con más, incluso con anquilosis de la columna, ya que se vuelve rígida a causa del crecimiento de hueso.

Causas de la espondilitis anquilosante

La causa es desconocida aunque tiene relación con la presencia del gen HLA-B27 y con factores ambientales (infecciones urinarias e intestinales)

Síntomas

Como hemos comentario anteriormente, el curso clínico cambia mucho entre personas. En algunos pacientes los síntomas padecidos son mínimos y no causan trastornos, en cambio, en otros pueden progresar más rápido hacia la anquilosis.

La progresión hacia la anquilosis es variable entre pacientes, en algunos casos la progresión es benigna, el paciente tiene periodos de agudizaciones y remisiones y le permite llevar una vida normal. Los 10 primeros años de enfermedad es cuando la progresión de la rigidez se manifiesta más.

Algunos factores que se relacionan con peor pronóstico son: artritis periférica, sobretodo de cadera, debut antes de los 16 años y mala respuesta a antiinflamatorios.

Solo el 10% de los pacientes evolucionan a una forma completamente invalidante.

Síntomas:

  • Dolor en la zona lumbar que empeora de madrugada o después de un tiempo en reposo.
  • Dolor sacroilíaco, que a veces desciende por el muslo hasta la rodilla. Normalmente es bilateral.
  • Rigidez matutina en la zona lumbar o la cadera que disminuye al moverse.
  • Expansión limitada del tórax
  • Disminución de la movilidad
  • Dolor en articulaciones de los hombros, rodillas, tobillos, cuello, dedos y talones.
  • Encorvamiento
  • Fatiga

Complicaciones

Estas complicaciones no tienen porque presentarse en todos los casos pero se han descrito casos de:

  • Iritis o uveítis.  Se manifiesta con dolor ocular, enrojecimiento y visión borrosa. Suelen ser unilaterales y curar rápidamente.
  • Fusión de las articulaciones: en la columna vertebral, principalmente, pero también en otras partes del cuerpo. está provocada por los daños en los huesos y cartílagos.
  • Psoriasis
  • valvulopatía cardíaca
  • Enfermedad inflamatoria intestinal, úlceras e inflamación en todo o parte del intestino, con cuadros de diarrea, cólicos y anemia.
  • aortitis (inflamación de la arteria aorta) se puede presentar en estadios muy avanzados
  • Fibrosis pulmonar: Es debido a la limitación de los movimientos respiratorios.
  • Osteoporosis
  • Fractura de columna cervical. Es la complicación más grave y es debida a un traumatismo teniendo osteoporosis.
  • Incapacidad para andar. En el caso de verse afectadas las articulaciones de las caderas de forma bilateral.